Adiós Navidad, ¡hola nueva vida!

Han terminado la fiestas. Si has sobrevivido a todas las comidas, cenas y meriendas en familia te damos la enhorabuena. Te lo mereces.

También entendemos que ha supuesto un exceso en tu dieta diaria, así que vamos a analizar qué sencillas medidas podemos llevar a cabo para volver a la normalidad (también en cuanto al peso se refiere). Así que si eres de los que dice “tengo que ponerme a dieta” o “tengo que empezar de nuevo el gimnasio” pero luego nunca lo aplicas a tu vida real, éste es tu sitio.

La solución no está en lo que la mayoría piensa, en realidad lo que tienes que hacer no es ponerte a comer pollo a la plancha, lechuga y piña durante 2 meses (cifra que ya de por sí es exagerada, si consigues seguirla durante 15 días, ya será todo un logro). Y muchos menos volverte loca y pensar que sólo te puedes alimentar a base de zumos detox. Eso es todo un error.

Lo que realmente hay que hacer es tratar el problema de raíz, no hacer cambios puntuales. Así que olvídate de las dietas milagros y de los trucos de moda dignos de aparecer en revistas del corazón. La solución no es otra que aprender a comer de forma saludable.

Aunque estamos en la cuesta de enero y tenemos un presupuesto muy apretado, hacer una compra saludable no tiene por qué ser cara. Tenemos que llenar nuestra nevera y congelador de productos frescos, como verdura, fruta, pescado y carne. Con algunos trucos como comprar productos de temporada y locales nos vamos a ahorrar un buen pellizco de nuestro presupuesto. Hay que evitar (directamente tachar de la lista) los dulces, la bollería, los refrescos, los cereales de desayuno y demás productos azucarados.

Deja los refrescos en el supermercado y haz que el agua sea tu única bebida. Bebe agua en las comidas y en las cenas, y en infusiones como el té. En estas fechas hemos consumido mucho embutido, marisco y demás comidas altas en en sodio (sal). Una buena ingesta de agua nos ayudará con la retención de líquidos y a bajar de peso.

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