¿Puede una boda ser feminista?

Sara Plar – Hoy os queremos plantear una cuestión muy necesaria para el momento que vive el feminismo: ¿crees que es viable organizar y celebrar una boda feminista? Cualquiera diría que a día de hoy sí es posible, y desde luego que lo es, pero aunque a simple vista no lo parezca, lograrlo supone más esfuerzo por parte de ambos protagonistas (y también de sus familiares y amigos). Para que entiendas mejor cuáles son los aspectos que pueden generar más polémica, o incluso rechazo, ante las tradiciones nupciales más arraigadas, te vamos a hablar sobre siete puntos clave que te van a hacer abrir los ojos.
1º Suprimir o cambiar el rol de la pedida
Si lo que busca el feminismo es la igualdad entre ambos sexos y vamos a ser los protagonistas de una boda heterosexual en la que tenemos un hombre y una mujer, lo tradicional sería esperar a que el novio le pida matrimonio a la novia con un precioso anillo de compromiso. Pero ¿por qué así?…pues por nada. En una boda feminista la chica podría hacerle la propuesta a su chico, ambos podrían comprometerse a la vez o simplemente suprimir esta costumbre que podría convertirse en un hándicap para más de uno/a.

2º Olvidémonos del pedrusco
En relación con lo anterior, despídete del brilli brilli como símbolo de compromiso. Ninguna relación necesita ningún anillo para constatar que tu pareja y tú os comprometéis a estar juntos para siempre. Al final se convierte en algo material carente de valor, ¿por qué no regalar una experiencia como un viaje, una cena especial o cualquier cosa que os haga ilusión y podáis recordar en el futuro?

3º Organizar es cosa de dos
Todo en una boda debe ser llevado a partes iguales por ambos protagonistas. El hecho de volcar la organización en manos de la mujer refuerza la idea de que al sexo femenino le encanta realizar esta tarea y NO, una boda, un matrimonio, pero dos personas, así que si la celebración es entre un hombre y una mujer, ambos deben tomar su mitad de responsabilidad en los preparativos.

4º NO QUIERO llevar vestido.
“Resaltar la feminidad de la mujer”, “embellecerla” o “resaltar su figura” son afirmaciones más que arraigadas para apoyar al eterno (aunque ya no tanto) vestido blanco y largo de novia. Es tu boda, así que tú eres la que decides si quieres llevar el clásico vestido con velo, un traje de chaqueta y pantalón o un vestido rojo chanel . La elección es tuya y de nadie más.

5º Momento Altar:
Si eres la novia irás acompañada por tu padre o tu hermano, tío, etc, pero siempre un  hombre, que siendo “protector” entregará el cuidado de su niña (en realidad una adulta, pero así considerada) a su marido (próximo cuidador). Esto no hace más que coartar la libertad de una mujer, teniendo que estar siempre a expensas de un hombre. Para acabar con este arquetipo lo que deberíamos hacer todas el día de nuestra boda es ir acompañada de ambas figuras, materna y paterna, o en su caso (y mucho mejor) entrar sola y refirmar su seguridad y libertad.
6º Veta las etiquetas:
Damas de honor, ¿y por qué no caballeros? Si eres la novia y tu mejor amigo es un chico que sea tu caballero de honor con más chicas o más chicos, como quieras, pero no excluyas a los hombres por seguir la tradición (machista). También en relación con esto ¿por qué todas las damas de honor deben vestir igual?…otra vez, por nada. Cada mujer tiene un cuerpo diferente, unos gustos y lo mejor es que dejes que cada una elija lo que quiera, si queréis una unión entre ella/os proponed un color en común, pero dejadles libertad en el resto.

7º No lances el ramo:
Las invitadas que estén solteras y sigan queriendo estarlo no tienen por qué sentirse apartadas o censuradas por ello, así que mejor dáselo a aquella persona que sabes que realmente le hará ilusión. Y sobre todo, si sigues queriendo lanzarlo también puedes incluir a los hombres en la recogida, porque ¿no se trata de igualdad?

El matrimonio es una tradición milenaria y acarrea, aún a día de hoy, muchas implicaciones machistas. Por ello debería ser imprescindible no hacer clasificaciones de sexo e igualar los roles que desempeñan el hombre y la mujer desde el momento en el que ambas personas deciden casarse. Éstos son los cambios que nosotras proponemos, pero ya sabes que las reglas están para romperlas, así que sólo tú puedes saber cómo será tu boda perfecta.

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