El hito que puso el velo de moda (otra vez) y otros 3 datos que no sabías sobre el complemento estrella de las novias

Decir que el velo es uno de los complementos estrella de cualquier bride to be es como decir que esta temporada primavera-verano veremos los colores pastel de nuevo en todos los escaparates, es un hecho. Lo que quizás sea más desconocida es la historia detrás de la prenda, su simbología y cuál es la manera correcta de lucirlo.

¿Cuándo se empezó a usar el velo?

El reciente (o no tan reciente, digamos, el constante) auge de los velos en las novias viene inspirado por las tradiciones de la Antigüedad. Ya en la época romana se usaba como símbolo de distinción (hasta sacaron una ley que prohibía a las familias humildes usarlo). 

También las novias de la Antigua Grecia lo empleaban en sus enlaces. En este caso, los velos se usaban para espantar el mal de ojo. Eran tan tupidos que las novias apenas podían ver a través de ellos; por eso el padre acompañaba a la novia al punto de encuentro con su futuro marido. Y de ahí nace la tradición en la que el padrino acompaña a su hija al altar.

Ya en la época actual, tras décadas de excesos en cuanto a accesorios y volúmenes se refiere, como fueron los 70 y los 80 (no hay más que recordar el icónico y poco discreto vestido de novia de Diana de Gales, de David y Elizabeth Emanuel, Londres 1981) llegamos a los años 90 y 2000 en los que el velo como complemento estrella, se desvaneció. 

Había novias con velo, pero las menos. Fueron los años de las coronas de flores y las diademas de terciopelo (casi todo era de terciopelo).

Entonces, ¿qué hito lo puso de moda de nuevo?

Corría el año 2011 y una deslumbrante Kate Middleton recorría la alfombra roja que separaba el Rolls Royce y la Abadía de Westminster. Tras ella un delicadísimo velo de seda de marfil rematado en encaje de Chantilly. 

Aquella imagen, llena de pureza y belleza, elegancia y distinción marcó un antes y un después en la historia bridal a nivel mundial. 

A partir de entonces la historia de este complemento cambiaría por completo; y nuestra concepción de él, también.

Llevar el velo de forma adecuada

Ante la duda habitual de las novias sobre si deben llevar o no velo, la respuesta siempre variará en función del vestido que lleven: no se recomienda el uso del velo cuando el vestido tiene muchos apliques y detalles o, por ejemplo, concentra en la zona de la espalda la mayor parte de los detalles, ya que deslucirá todo.

La idea es que el velo aporte, y no reste. Aunque, a decir verdad, las tendencias de los últimos años nos hablan de minimalismo máximo en cuanto a tendencias nupciales, lo que hace más sencilla la combinación de ambos conceptos.

Los velos del futuro

Los velos del futuro

Como diría Radio Futura, “el futuro ya está aquí”. Así que debemos despedirnos del largo y delicado estilo de Kate Middleton. Los velos del futuro (es decir, del presente) son como el resto de detalles de las bodas que se celebrarán este 2021: personalizados al máximo.

Atrás quedaron los bordados con encajes. Ahora la tendencia pasa por hacerlos propios con iniciales, con flores o con formas creativas. Algunas firmas lo elevan de la categoría de complemento, a pieza de diseño. Una apuesta por un símbolo que nunca dejará de sorprendernos.

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