El 8 de marzo, desde la verdad

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© Clara Campoamor durante un discurso pidiendo el sufragio universal. Madrid, 1938
Nos da pena, pero sigue siendo una realidad. Celebrar año tras año el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer es aún muy necesario. 

A día de hoy hemos conseguido mucho, de hecho somos más mujeres que hombres matriculadas en la Universidad; la presencia femenina se hace cada vez más evidente en sectores como la magistratura o la medicina (sí que es cierto que queda mucho por hacer en otros ámbitos como las ingenierías o el sector industrial) y superamos a los hombres en éxitos deportivos a nivel mundial. Además el fracaso escolar es mayoritariamente masculino, al igual que los suicidios. 

Hasta ahí lo bueno. Porque ganamos en muchas otras cosas que no suenan tan bien: Somos “primeras” en ganar menos que los hombres, un 24% menos, para ser exactos. Y como esto tampoco se entiende muy bien, lo explicamos con un ejemplo. Deberíamos trabajar 74 días más al año para conseguir el mismo sueldo que ellos. Es decir, nuestros años deberían rondar los 439 días para reducir esa brecha, ¡y sin festivos!

También ganamos en ser las que abandonamos con más frecuencia nuestra vida laboral en detrimento de la familia. Y nos parece estupendo que cada una elija sus prioridades, por supuesto, pero que para ello no se sientan forzadas, sería de gran ayuda.

Y aunque no queremos ser víctimas, sino empoderarnos y defender el espacio que nos viene dado por derecho, sí que es necesario visibilizar el constante abuso que se sigue haciendo contra el género femenino. De hecho, según la ONU, “el hecho de haber nacido mujer es suficiente factor de riesgo para sufrir violencia en todo el mundo y, además, una de cada tres mujeres sufrirá violencia de género a lo largo de su vida”.  Y no hablamos de datos tan lejanos, hablamos de España donde, en los últimos 10 años, 658 mujeres han sido asesinadas en manos de sus parejas o exparejas. ¿Te hace esto pensar?

Hablemos ahora de cultura, donde la imagen de la mujer es claramente minoritaria. Hablemos de cifras concretas: el número de mujeres que dirigen películas en nuestro país no supera el 8% y en la exposición ARCO que tuvo lugar recientemente en Madrid solo un 4% de las obras estaban firmadas con nombre de mujer.

Aún queda mucho por hacer, pero no podemos hacerlo solas. No se trata de una lucha contra ellos, si no con ellos, porque sólo a través de la unidad, se llega a victoria. Por un mundo más justo. #8marzo

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