La ‘boda del Siglo’: Fabiola Y Balduino de Bélgica

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© El Mundo
Un día como hoy hace 60 años, España amanecía con un acontecimiento mediático. Quien se casaba no era un príncipe heredero, sino un monarca en activo, Balduino de los Belgas. Además, lo hacía con una (hasta el momento) desconocida aristócrata española, Fabiola de Mora y Aragón.

Era la segunda vez que ocurría algo similar. La primera vez se remonta al 30 de enero de 1853, cuando una española, en este caso granadina, se convertía por matrimonio en Emperatriz de los franceses al casarse con Napoleón III.

La boda, como era de esperar, atrajo la atención de los medios, siendo la primera emisión retransmitida desde el extranjero por RTVE. Resultó ser uno de los grandes cambios sociales del siglo XX, momento en el que las clases sociales españolas acomodadas compraban su primer televisor y las menos se apiñaban emocionadas frente a los escaparates de las tiendas de televisores para poder ver “la boda del siglo”, celebrada aquel 15 de diciembre en la Catedral de San Miguel y Santa Gudula. 
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© Instagram @a._benitez_sanchez
La estrecha relación de Cristóbal Balenciaga con la bisabuela de la novia, Micaela Elío y Magallón, marquesa de Casa Torres, descubridora y mecenas del talento del diseñador, hizo que realizase el fabuloso vestido de la novia o “una joya de visón y seda” así como lo define Lorenzo Caprile: “El traje novia de la reina Fabiola de Bélgica ha sido una de las creaciones icónicas del Maestro Balenciaga y uno de los modelos nupciales más copiados del siglo XX. Tuve el honor de restaurarlo en mi taller, a principios del 2000, antes de ser depositado definitivamente en la Fundación Balenciaga, en Guetaria. Realizado en satén duquesa, de la casa suiza Abraham, de talle ligeramente bajo, falda sostenida, escote barco y manga japonesa, el rasgo principal del diseño es su cola-manto que cae desde los hombros, una estilización de las ‘batas’ del siglo XVIII o ‘robes alla Watteau o andrienne’, con su característicos pliegues huecos en la espalda, que crean un contraste de volúmenes absolutamente regio a pesar de su aparente sencillez. Este traje de novia marcó una tendencia absoluta, con estas colas desde los hombros que, con mayor o menor fortuna, estuvieron presentes en la moda nupcial de toda la década de los 60”.

La tiara de diamantes Art Deco que lució la novia fue la que usó su suegra, Astrid de Suecia, cuando se casó en 1926. 

El novio vestía el uniforme de Teniente General de las Fuerzas Armadas con la banda y la estrella de la orden belga de Leopoldo y el collar de la orden española de Isabel la Católica. 
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© Libertad Digital
La historia de amor entre Fabiola y Balduino es un relato apasionante de la joven española que se instaló en el corazón de Europa. Comenzó con un encuentro en Lourdes gracias a la intervención de una peculiar Celestina, Verónica O`Brien, una enigmática irlandesa que obró el milagro de unir a dos personas que, según se decía en la época, estaban destinadas a pasar sus vidas separados: ella en un convento y él en un monasterio. 

Si te gusta profundizar en la figura de “La Reina” y años después, “Tía Queen”, no te pierdas en estas fechas la lectura “Nacida para reina “de Fermín J. Urbiola. (ESPASA)

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